jueves, 25 de septiembre de 2008

Cello

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cello


Las notas se desprenden, pesadas, sonoras, graves, como las hojas de un arce en otoño, rojas, cayendo lentamente.
Pero no caen: la sucesión, que desciende en graves que tocan el alma, acariciándola con su profundidad, asciende un poco más agudo para crear ese sentimiento que indica a tu corazón cómo latir, para descender después, esa sucesión te transporta, te ama, te envuelve.
De una caja profunda y moldeada, de color ámbar oscuro, emergen las notas, las cuerdas acariciadas, pulsadas, carne deslizándose sobre ellas como la caricia de un amante.
Sabes que cuando habla los dioses callan y su bella voz barítono te envuelve como el humo azul del mejor opio. Es la concatenación de las notas, graves y agudas, las que crean la combinación que abre la cerradura de tu alma que es enredada y acariciada por su voz.
Ahora, ese cello con el que tu amor tocaba yace en ese desván del recuerdo, apoyado en una silla, frío, contenido, triste, sumido en una muda melancolía, a la espera de que esas manos que tanto amaste vuelvan a hacer estremecer, cantar, vibrar su madera con los acordes de la sinfonía de tu y su ser.
Hasta que ella llegue y toque de nuevo…
Toque de nuevo…
Toque…

Cello

1 comentario:

The Jolly Joker dijo...

Realmente parece que sonido palabras e imágenes sean uno sólo. Enhorabuena, es un cuadro maravilloso.

Me recuerda a un cuento que yo escribí, creo que te gustará. Está aquí, aunque no sé por cuanto tiempo, no suelo publicar lo que más me gusta en internet, prefiero reservarlo:
http://filosofialirica.blogspot.com/2008/05/el-piano_25.html

Antes de empezar a leer, activa este link, la canción que tocaba ella:
http://www.youtube.com/watch?v=4n5ZSqMU0Jw

Mis bendiciones.