domingo, 24 de agosto de 2008

El Jardín del Dolor


Agitado por los vientos de la vergüenza y la humillación, el azote de la ira y el ojo claro de la Luna en las noches de agosto que dotal al Languedoc de una bella atmósfera, paisaje y pique, os encontráis mi dominio: el Jardín del Dolor.
¿Físico? En ocasiones. ¿Moral? Sin duda. ¿Existencial? Obviamente.
Existen tantos dolores como estados de ánimo más uno, el dolor secreto. Ese dolor que desde nuestro interior nos atenaza amenazadoramente y que sólo si lo aceptamos nos permitirá afrontar el mundo armados en condiciones.
Pero, ¿qué más hay en el Jardín? Están las fuentes de aguas cristalinas y las oscuras, donde lavar vuestras almas según la necesidad. Hay bellos bancos de mármol o madera, junto a altos y oscuros cipreses, más fuetnes ornamentales, estatuas orantes encapuchadas, imágenes de la muerte, calaveras de piedra desperdigadas por todo el jardín, así como reales, por supuesto.
Miradores en umbríos huecos a los que se accede a través de túneles de hiedra y jardineras de beleños retorcidos y lírios blancos y morados, belladona y ajenjo, perfumes fuertes y picantes de otros mundos, otras realidades.
Muchas personas se agolpan por entrar en los Jardines del Dolor, pero sólo aquellos que han aceptado su secreto dolor, que realmente entienden la esencia de la oscuridad de su alma, que no es más que la ausencia de luz, que no su negación, podrán trasponer las pesadas verjas de hierro que franquean el paso de mi Jardín.
Y allí, no les alecciono, no les doy clase ni les torturo. Al menos cuando llegan. Me limito a causarles el mayor dolor posible: les cuento la Verdad. No la Verdad Universal, eso para los teólogos y los filósofos, los eugenofilos y demás. Sino la Verdad de lo que veo y leo en sus corazones.

La Oscuridad, el ambiente gótico, la melancolía y los estados oscuros de ánimos no son Litio y vestiduras oscuras, vinilo y depresión, pinchos del clítoris al gaznate o del glande a los pezones: eso no te hace gótico. Llevar carmín negro, rimmel corrido, uñas oscuras, LBD, parafernalia variada, rayas de negro y rojo o negro y blanco y variaciones. Eso no le hace a uno gótico. Oír a Tristania, Lacrimosa, Angst, Twisted, etc, no lo convierte en un Oscuro.
Un Oscuro es aquél que ha aprendido a ver el mundo a través de un cristal morado, de un sentimiento melancólico, de un estado de Oscuridad asumida, igual que sabe que los hay que lo hacen desde la Luz.
Todo es relaivo. Lo que aquí está escrito también lo es. Esta es mi Verdad, la Oscuridad que cada uno cría en su interior alimentándola con sus propios sentimientos y su dolor, su alegría y su amor y desesperación.

Vincent Crow es el Guardián de este Jardín de Dolor.

Bienvenidos.